Antenas
Iniciado 2004 - Ultima actualización
(menor) 2011-10-03
Por Miguel R. Ghezzi (LU 6ETJ)
Antenas
Si hubiera que elegir elementos tecnológicos que representen al siglo XX, seguramente la antena será uno de los candidatos preferidos. No existió algo semejante a una antena en toda la historia de la humanidad... El automóvil fue precedido por el carruaje, el avión por el vuelo de un pájaro. La antena de radio no tiene precedentes y hace posible la maravilla de la radio. Es casi poético pensar que ellas que puede ser muy sencillas consiga lograr proezas fantásticas. Un trasmisor o receptor requerirá piezas más o menos complicadas y elaboradas, pero para una antena ¡a menudo basta con un trozo de alambre...!
En principio el propósito fundamental de una antena es recibir
y/o trasmitir
radiaciones electromagnéticas y generalmente hacerlo con características
directivas apropiadas a su propósito. Los circuitos electrónicos de los trasmisores y receptores de radio
generan o reciben corrientes o tensiones eléctricas de altas frecuencias pero para
poder viajar por
el espacio esas señales eléctricas deben convertirse, primero en campos
electromagnéticos. Ese es el trabajo de una antena: convertir señales eléctricas en campos electromagnéticos y
viceversa. A los dispositivos que convierten una forma de energía en otra
los llamamos
"transductores", así, nuestra antena será considerada en
adelante un transductor.
También podemos concebirla como un dispositivo encargado de convertir ondas electromagnéticos
"conducidas" por una línea de trasmisión o guía de ondas en ondas que pueden propagarse
libremente en el espacio.
La antena es una suerte de interfaz entre el espacio y la línea, por eso es muy
importante que aprendamos a distinguir claramente la antena de la línea de
trasmisión, tal como hacemos con la lámpara del cable que la alimenta (sobre todo
para no renegar más tarde al intentar comprender procesos complejos).
Asi, la antena es la antena y la línea (o bajada) es la línea y las
propiedades de una no influyen en las de la otra. Sus finalidades son
diferentes, mientras la línea no debe irradiar energía al espacio, la antena
debe hacerlo; se comprende la necesidad de distinguirlas.
Puesto que la función principal de la antena es convertir una forma de energía en otra será importante la eficiencia de tal conversión. Esta será quizás la meta más importante a lograr con cualquier antena de nuestra estación, muy especialmente en las trasmisoras. Para esto normalmente se precisan antenas con las dimensiones necesarias conseguirlo fácilmente las que además deben construirse y montarse adecuadamente para evitar pérdidas de energía (en forma de calor) en sus propios componentes u objetos circundantes.
Las antenas no irradian energía igualmente en todas las direcciones, entonces es muy importante comprender que hay que hacer lo necesario para que la energía disponible se irradie en las direcciones (tanto horizontales como verticales) que favorezcan su arribo a las zonas de interés. La distribución, geométrica tridimensional de la energía emitida recibe el nombre de "diagrama de radiación" o directividad de la antena. Todas las antenas poseen alguna directividad y cuando la diferencia no radica en su rendimiento para la conversión de la energía, cualquier otra ventaja o desventaja en su capacidad de comunicación estará asociada principalmente a esa directividad. Esto es muy importante de recordar.
La directividad horizontal (acimutal) de una antena se aprovecha en muchos
diseños para concentrar
la energía en una determinada dirección de la rosa de los vientos
como haría el
reflector de la luz delantera de un automóvil. También se emplea para mejorar la
recepción de señales provenientes de una determinada dirección del mismo modo
que los animales sus orejas
móviles para recibir los
sonidos.
La directividad vertical que posea una antena es muy importante para las
comunicaciones ionosféricas pues ellas dependen del ángulo con que las señales
alcanzan a la ionosfera, por ello habitualmente preferimos diagramas de radiación vertical con ángulos bajos para comunicados a larga distancia.
Hay que tener siempre presente que la directividad vertical de las antenas
comunes depende fundamentalmente de su
altura sobre el suelo. Suele creerse erróneamente que en las FE/HF la altura de
la antena no es importante porque las señales llegan a destino mediante reflejos, no cierto,
exactamente igual que los reflejos de la luz en un espejo, que esta llegue a un
destino dado, depende de su ángulo de incidencia sobre aquel
En FME/VHF se consiguen bajos ángulos en el diagrama de radiación también
aumentando la altura y logrando directividad vertical con sistemas más complejos
(antenas colineales) que son más fáciles de construir en esas frecuencias por el menor tamaño de las
antenas.
La noción popular de que, por la antena "salen" las ondas de radio del trasmisor y que ella "capta" las ondas que van al receptor es esencialmente correcta pero puede expresarse mejor diciendo que: "las antenas son dispositivos que permiten intercambiar energía entre los equipos de radio y el espacio por donde se propagarán las señales". Cuando corresponda puede reemplazarse la idea de espacio por la de "medio", como por ejemplo, aire, agua, cemento, tierra, etc. pero ahora estamos interesados en dirigir nuestra mente al concepto de espacio como lugar vacío, desprovisto de cualquier tipo de sustancia (no existe el éter, aunque nosotros usemos el término en este manual de manera metafórica).
Las antenas son imprescindibles en la estación de radio. Conviene insistir en que "una antena siempre será mejor que ninguna antena", no deje que la búsqueda de "la mejor" posponga demasiado la instalación de una antena que, aún no siendo la "ideal", permita utilizar la estación.
A diferencia de la electrónica o la informática ellas prácticamente no varían con el paso del tiempo ni surgen a diario nuevos modelos que mejoren la aptitud de las antiguas. Las antenas son prácticamente las mismas desde hace más de cincuenta años y sus variaciones fueron menores; lo que se aprenda de ellas seguirá siendo cierto y aplicable en el futuro. Poseen variadas propiedades eléctricas que es necesario conocer para comprender todas sus posibilidades. Estas propiedades son materia de conversación y debate permanente entre los apasionados de la radio.
Conviene insistir en que la línea de alimentación no forma parte de la antena (a
menos que por alguna razón el sistema de antena se proyecte para que la línea de alimentación, si sea
parte del sistema irradiante, es decir que ella misma irradie energía).
La línea de alimentación no influye ni debería influir en las propiedades
irradiantes de la antena. Un trasmisor podría estar conectado directamente a la
antena sin línea de trasmisión y funcionaría igualmente. Concebir la antena, como un todo con su línea es un error
que origina mucha confusión. Todos los modelos teóricos desarrollados
científicamente se efectúan separando estos dos componentes del sistema y eso
encontraremos en toda la literatura seria sobre el tema.
Impedancia de la antena
El punto de conexión de la antena a la línea de trasmisión, presenta propiedades
eléctricas que pueden caracterizarse mediante una impedancia; la llamaremos "impedancia del
punto de alimentación" será en general una combinación de resistencia y reactancia simbolizadas
mediante un resistor y un inductor o capacitor que pueden representarse en serie o en paralelo según
convenga. Debemos tener presente que estos componentes no existen realmente como
tales y únicamente
simbolizan el comportamiento eléctrico de la antena en forma simple y
concentrada (en la
realidad son elementos distribuidos a lo largo de la antena y sus
inmediaciones, o ficticios como la resistencia de radiación).
Decimos impedancia "del punto
de alimentación" porque su valor sería distinto si cambiamos el punto
de alimentación a otro lugar de la antena (por ejemplo del centro al extremo).
Esa impedancia dependerá, entre otras cosas de la frecuencia de operación, tipo
de antena, de su realización práctica y lugar de emplazamiento, etc. La línea de alimentación puede conectarse en diferentes puntos de la
antena, según convenga.
Por ejemplo una antena de media onda puede tener en el centro valores cercanos a 50
Ω mientras que en el extremo fácilmente
alcanza varios miles de ohms. Esta propiedad se emplea frecuentemente para
hallar un punto en que se produzca una buena adaptación entre la impedancia de
la antena y la impedancia característica de la línea como en una tipo Windom.
Resistencia de radiación y de pérdidas
Una antena ideal irradiaría toda la energía que recibe del trasmisor en forma de ondas electromagnéticas, en la frecuencia que recibe esa energía radiofrecuente. En las antenas reales una parte se pierde en forma de calor (que también es una forma de electromagnetismo -aunque situada en otra región del espectro- y por eso subrayamos nuestra atención en la energía se irradie en la "frecuencia en la cual generó"
La parte resistiva de la impedancia puede tener cualquier valor y siempre podemos representarla con dos resistencias ficticias que si fueran colocadas en lugar de la antena simbolizarían su trabajo.
En general la resistencia de pérdidas resulta de:
(Nota: como las antenas presentan una impedancia que depende del punto en que son alimentadas, para unificar criterios se suele considerar la resistencia de radiación en el punto de máxima corriente, sin embargo no todos los autores adhieren a este procedimiento, por lo tanto es importante aclarar si la resistencia de radiación está normalizada al punto de mayor corriente o es la equivalente en el punto de alimentación).
Eficiencia
Estas dos resistencias (la de radiación y la de pérdidas) se relacionan
directamente con un parámetro muy importante
de la antena: que representa su capacidad para convertir la energía que recibe del trasmisor en energía
electromagnética irradiada en la frecuencia de trabajo; este parámetro es
técnicamente la
"eficiencia de la antena" y será más alta cuanto más baja sea la resistencia de pérdidas en relación con la
resistencia de radiación.
La eficiencia depende exclusivamente de esta relación, así una antena con 40 Ω
de
resistencia de radiación y 10 Ω de pérdidas será tan eficiente como otra que posea 400 Ω
de resistencia de radiación y 100 Ω de pérdidas.
Cuando se proyecta una antena y su instalación, hay que tratar de obtener la máxima eficiencia posible.
En la práctica la
eficiencia disminuye cuando el largo de una antena dipolo es menor que media
longitud de onda pues la resistencia
de radiación disminuye bastante rápidamente cuando se acorta la longitud, mientras que la resistencia de pérdidas
casi no cambia.
Cuando es posible disminuir la resistencia de pérdidas en la
misma cantidad que disminuye la resistencia de radiación. la eficiencia no se ve
afectada, por eso toda vez que se deba disminuir la longitud de una antena, hay
que hacer los mayores esfuerzos para disminuir sus pérdidas empleando buenos conductores y aisladores, bobinas o capacitores del mejor factor de
calidad y manteniéndola alejada de objetos que disipan energía tales
como árboles, masas metálicas
de pobre conductividad, construcciones varias y la misma tierra.
Para acortar ayuda emplear cargas capacitivas en los extremos (sombreros).
Existe la creencia que las antenas pequeñas son ineficientes de por sí,
el principio de conservación de la energía exige que toda la energía entregada a
una antena correctamente adaptada sea disipada, sea como calor o como radiación
electromagnética.
Si de alguna manera fuera posible reducir la resistencia de
pérdidas a cero, por más pequeña que fuera la antena ella no tendría más remedio
que disipar la energía en su resistencia de radiación (irradiarla),
desafortunadamente en la práctica no resulta sencillo reducir la resistencia de pérdidas entre otras cosas porque las pérdidas dependen de la
"densidad del campo" y en las antenas pequeñas el campo se
concentra en regiones
pequeñas haciendo que los materiales que están en sumergidos en él disipen más energía.
En las
antenas de mayores dimensiones el campo está menos "concentrado" y por lo tanto es menor la
absorción de las sustancias responsables de las pérdidas (resistencias, dieléctricos, etc.). Un
buen ejemplo de antena pequeña que cuando es bien construida y montada, ofrece resultados
similares a las de mayores dimensiones es la antena de cuadro sintonizado (magnetic
loop).
Reactancia de la antena
La impedancia del punto de alimentación puede presentar reactancia inductiva o
capacitiva. Las reactancias por definición no producen pérdida de energía.
Recuerde que si una antena presenta
reactancia de cualquier signo no significa que no funcionará adecuadamente (a menos que resulte de una falla
imprevista), por eso no es importante que la reactancia sea nula o próxima a cero
(resonancia).
La reactancia puede tener cualquier valor sin que esto afecte en lo más mínimo
el rendimiento de una antena. Frecuentemente será necesario cancelar esa
reactancia con otra igual y opuesta para presentarle a la línea de trasmisión un
valor puramente resistivo (que además debería ser igual al de su impedancia
característica), especialmente si la línea produce pérdidas importantes en
presencia de ondas estacionarias; sin embargo hay que procurar que el componente
físico usado para la cancelación de la reactancia no genere importantes pérdidas adicionales.
Si la línea posee bajas pérdidas (como por ejemplo una línea abierta en HF) tampoco es imprescindible cancelar la reactancia sobre la antena misma pudiendo
hacerse donde resulte más conveniente, por ejemplo, cerca del trasmisor.
La reactancia de la antena depende de sus dimensiones en relación con la
longitud de onda, pero también es influida por el acoplamiento mutuo con objetos o conductores cercanos, a
veces colocados intencionalmente para lograr algún resultado deseado, como los directores o
reflectores en una antena direccional.
Antenas resonantes (más precisamente autoresonantes)
Se denominan antenas resonantes a aquellas que presentan en su punto de
alimentación una impedancia puramente resistiva a ciertas frecuencias, es decir
que su reactancia es nula o casi nula;
ello sucede en las más sencillas cuando su longitud es próxima a múltiplos enteros de media longitud de onda.
Esta condición facilita
la transferencia de la energía entre la línea y la antena sobre todo cuando la impedancia característica de la línea es similar a la
resistencia del punto de alimentación de la antena.
Contrariamente a lo que popularmente se cree no hay nada especial en la resonancia de una antena
que la haga imprescindible o tan siquiera necesaria. La eficacia de una antena no depende en
absoluto de que sea o no "resonante"; su autorresonancia es solo una característica que puede ser útil
en ciertas circunstancias y nada más (no encontrará en la literatura profesional
ninguna referencia a que una antena autorresonante posea una eficiencia de
radiación mayor a otras longitudes mientras sus dimensiones no sean
sustancialmente menores que media onda en las tipo dipolo o un cuarto en las
tipo Marconi con planos de tierra naturales o artificiales adecuados).
Existen muchos ejemplos de excelentes antenas no resonantes, pudiendo citarse
como ejemplo la antena de 5/8 de onda, las de hilo largo o las rómbicas. La
mayoría de las antenas de broadcasting donde la eficiencia es un tema obligado no son
autorresonantes.
Esto no significa que la autorresonancia no tenga algunas ventajas; una típica antena resonante es el dipolo de media onda que ofrece en su centro una resistencia próxima a los 70 ohms resistivos (cuando se opera en su frecuencia de resonancia y está alejado de tierra); puesto que las líneas coaxiles comunes tienen valores similares se ve claramente la ventaja de utilizarlas en este modo. Al mismo tiempo los dipolos resonantes alimentados al centro con líneas coaxiles estándar facilitan la adaptación a los modernos equipos que esperan una impedancia de carga, próxima a los 50 ohms.
Dibujo Orr pag 805
Adaptación de impedancia
La adaptación de impedancia entre la antena y la línea y entre esta y el trasmisor es quizás uno de los temas que más ocupan la atención en las conversaciones sobre antenas. Sea por una exageración de la importancia del asunto o porque al tener todos los problemas resueltos en el interior de un equipo prefabricado se enfoca la atención sobre aquellos que permanecen fuera, la adaptación de impedancias está muy presente y la palabra clave es ROE. . .
Cuando la impedancia del punto de alimentación de la antena no es igual
a la impedancia característica de la línea aparecen sobre esta última ondas estacionarias. Las ondas estacionarias no tienen buena prensa
en el ambiente radial, muy pocos están dispuesto a reconocer sus virtudes, la mayoría no las querrá
en sus líneas y algunos harán toda clase de esfuerzos para hacerlas desaparecer de sus vidas...
Para evitarlas basta con adaptar
la impedancia de la antena a la línea, sea modificando
convenientemente la antena o empleando dispositivos especiales construidos a tal efecto. En muchas
antenas se encontrarán ingenios destinados a este propósito bajo la forma de transformadores o
dispositivos que reciben enigmáticos nombres: "delta", "gamma", "balun 4 a 1","hairpin",
entre otros tantos. Todos ellos comparten la propiedad de transformar la impedancia de la antena
en un valor tan igual a la característica de la línea como sea posible. A menudo
y para desgracia del aficionado obsesivo, esto solamente podrá
lograrse en una porción limitada de la banda de operación...
Cuando la impedancia de la antena no es igual a la de la línea la línea no
trasladará al equipo la que hay en la antena excepto cuando su longitud
eléctrica resulte un múltiplo exacto de media onda; una línea de 50 Ω
conectada a una antena
de 75 Ω, nunca mostrará en los terminales que van al trasmisor una
resistencia de 75 ohms pura excepto en estos
múltiplos mencionados.
Los equipos usualmente se diseñan para operar sobre una impedancia próxima a los 50 Ω (lo cual no
significa que el equipo tenga una impedancia "de salida" de 50 Ω, como
suele creerse).
Los más económicos no incorporan dispositivos para corregir diferencias
en la impedancia de carga pero acostumbran tener circuitos electrónicos para
disminuir la potencia de salida y protegerlos de desadaptaciones que pueden ser
potencialmente peligrosas para su integridad.
En ese caso puede intercalarse entre el equipo y la línea algún sistema para transformar la
impedancia que presenta la línea al valor que el equipo precise. Estos
circuitos suelen ser redes de inductores y capacitores, generalmente ajustables. En la actualidad
algunos equipos comerciales cuentan con dispositivos que pueden hacerlo automáticamente. Se conocen
como "acopladores de línea" o "Transmatch", esta última voz proviene del inglés
"Transmitter matching".
Es interesante mencionar que los equipos con salida valvular incluían un dispositivo de adaptación con sus
controles accesibles al operador; mediante ellos se realizaba "la carga"
del equipo, tal operación no era otra cosa que un procedimiento para adaptar la
impedancias de la línea a la impedancia que precisaba válvula de salida.
No es cierto
que los acopladores "engañen al equipo" o le hagan creer "que no
existen ondas estacionarias", la palabra "engañar" no
es aplicable a los objetos. Un acoplador efectivamente eliminará las ondas
estacionarias entre el equipo y él, haciendo que opere con la impedancia de carga
correcta. Aunque sobre la línea de bajada continúe habiendo ondas estacionarias, esto no es en si bueno
o malo, dependerá de si las pérdidas debidas a dichas estacionarias son o no importantes, frecuentemente, en HF, no lo serán...
Anchura de banda de una antena
La anchura de banda (o ancho de banda) de una antena es el rango de frecuencias en que tiene capacidad o aptitud para funcionar de acuerdo a lo esperado en algún aspecto que nos interese. Es necesario especificar cuál característica estamos considerando, podría ser el "ancho de banda de ganancia" refiriéndose al rango de frecuencias en que la antena presenta una ganancia esperada (normalmente dentro de los 3 dB), o el "ancho de banda de ROE", al intervalo de frecuencias en que la ROE sobre la línea esté por debajo de un valor dado (normalmente menor que 2:1), también puede definirse un "ancho de banda de impedancia" y así sucesivamente.
Polarización
Como se explicó en el capítulo dedicado al electromagnetismo la polarización de una onda es el
ángulo que forma con el horizonte la componente eléctrica de la señal en su
dirección de máxima radiación. Que el campo sea paralelo o
perpendicular al suelo influye mucho en el desempeño de las antenas que se hallan en sus
cercanías. En la práctica los aficionados emplean varios tipos de polarización:
horizontal, vertical, doble, circular, elíptica. Generalmente será horizontal o vertical.
En las antenas simples
la polarización dominante coincide con la orientación del elemento irradiante, entonces
un dipolo horizontal irradiará con polarización horizontal y una antena vertical lo hará con polarización
vertical. Las antenas que irradian con polarización
horizontal tienen pobre rendimiento cuando están a baja altura mientras que las verticales se
desempeñan mejor. Esta particularidad hace que se obtengan mucho mejores resultados en el mar con
polarización vertical que con horizontal. El efecto está relacionado con la longitud de onda,
así, cuando la longitud de onda es pequeña (frecuencias más elevadas), pueden permitirse
alturas menores en las antenas horizontales.
La polarización de las señales una vez que han sido irradiadas puede variar a medida que
atraviesan diferentes medios o sufren reflexiones; la polarización con la cual
la señal arribará a destino en un determinado instante puede ser imprevisible.
Suelen emplearse en trasmisión o recepción sistemas de polarización doble o
circular para evitar el desvanecimiento por cambios imprevistos en la misma.
El hecho de que la polarización de las señales recibidas pueda llegar a ser aleatorio no significa
que la polarización de la antena trasmisora o receptora no tenga importancia y resulte lo mismo
emplear una u otra en el trasmisor o receptor pues varias propiedades de la antena dependen de la
polarización con que ellas emiten o reciben (por ejemplo sus lóbulos de radiación), independientemente de
lo que suceda con la polarización de la señal que ya abandonó las misma.
Nótese que la polarización se definió "en la dirección de máxima radiación",
entonces, una antena de polarización horizontal no necesariamente irradia
energía únicamente en esa polarización, por ejemplo un dipolo común de media
onda posee en la dirección de sus extremos polarización vertical
Campo cercano y lejano (near field, far field)
Se llama "campo cercano" de la antena al campo que predomina en una zona cercana
a ella, en la cual se
almacena energía ya sea en la forma de campo eléctrico o magnético. En esta zona la antena se
comporta como lo hace un capacitor o un inductor es decir que la energía en juego se intercambia entre la antena y el espacio adyacente
y por tanto no se irradia.
El campo lejano es el que predomina y finalmente es el único que tiene
importancia en zonas
alejadas de la antena. Ese campo ya es una onda electromagnética en toda regla, (en el cercano era
simplemente campo eléctrico y magnético, entidades relativamente independientes, no un campo
"electromagnético").
Naturalmente existe una zona intermedia en la cual ambos tipos de campo coexisten.
La zona de campo cercano es importante en ella influeyen sobre
las características eléctricas y directivas los objetos que están allí. Esos
objetos pueden ser colocados intencionalmente -como los elementos parásitos de
una Yagi- pero también pueden ser estructuras o materiales no deseadas que
pueden influir en las características de la antena, modificando el diagrama directivo
previsto o alterando su impedancia.
Otra cuestión significativa es que los ruidos eléctricos o magnéticos producidos por aparatos
diversos afectan más a algunos tipos antenas que a otros cuando están dentro del campo cercano.
Por ejemplo: los ruidos producidos por descargas eléctricas (que superan el
valor de tensión de ruptura del aire) tiene más influencia sobre una antena tipo Hertz
que sobre una antena de cuadro blindada y a la inversa los ruidos predominantemente magnéticos
debido a picos de corriente de corta duración muy intensos pueden afectar más a
un cuadro que a una Hertz.
Debemos insistir en que los ruidos producidos a distancias mayores (en la
zona del campo lejano de la antena y del elemento productor del ruido) ya son
ondas electromagnéticas y una antena podrá ser más
inmune a uno u otro únicamente a causa de alguna características directiva y/o polarización.
Hay diversas maneras de analizar dónde termina el campo cercano y comienza el
lejano, en
principio esa distancia en metros puede definirse como: Longitud de onda metros / 6,28.
Las mediciones de intensidad de campo de una antena deben realizarse a una distancia mayor que la
resultante de dicha cuenta para ser válidas.
La antena de media onda o "Hertz"
La antena más básica y sencilla probablemente sea la antena de media onda o "antena Hertz".
Consiste de un simple trozo de tubo o alambre cuya longitud es muy próxima a la media onda
Es sin duda la antena más popular en las bandas de HF y la más fácil de realizar
y poner a punto. Puede alimentarse por un extremo, en este caso se la llama
Hertz "Zeppelin" (porque así la alimentaban en los dirigibles) o fuera de centro (generalmente al 14 %),
en este último caso con línea
unifilar se la llama "Windom" y con cable coaxil, Windom "Carolina".
Alimentada en el centro es hoy su configuración más común pues se adapta muy bien a un cable coaxil
estándar.
A diferencia de la antena tipo Marconi no depende de una conexión a tierra para funcionar. Actualmente
para recibir el nombre de antena Hertz se acepta que debe operar de manera que su longitud sea media onda a la
frecuencia de trabajo (debido a que en los primeros experimentos de Hertz la oscilación se producía en la frecuencia de autorresonancia de su antena).
Si se opera en un múltiplo de esa frecuencia (o cualquier otra) y está alimentado al centro, cambia su nombre por el de
"doblete" o "dipolo" aunque se trate del mismo objeto
físico. Si queremos ser
precisos podemos decir: "se trata de un antena Hertz para tal banda, operando en armónicos". La antena
Hertz puede montarse en cualquier posición, horizontal, vertical, inclinada, etc.
Es casi un milagro que un dispositivo tan simple proporcione tan buenos resultados. Descubrirá que es una antena
muy difícil de
superar en nuestras condiciones normales en HF por su sencillez, practicidad y rendimiento.
La longitud en metros de una media onda se calcula mediante la fórmula 150/f`[MHz]. A este resultado habrá que quitarle de 1 a 5 % de la longitud dependiendo de: la altura de la antena sobre el terreno, el diámetro del conductor empleado, si posee o no balun y si el alambre es desnudo o aislado. Nota: la fórmula 142,5/f es una regla que casi siempre le dará una antena corta (cuando hay balun), utilice un número mayor en el numerador pues siempre será más fácil acortar una antena larga que añadirle cable o tubo a una que ha quedado corta... Si el dipolo no tiene balun puede suceder que parezca más largo (resuena por debajo de la frecuencia calculada), esto sucede porque la malla del cable coaxil pasa formar parte de la antena.
Las antena dipolo o "doblete"
Es una antena que debe tener ambos extremos a un mismo potencial absoluto (es
decir sin importar su signo) respecto del punto central (tiene dos polos), es decir que debe respetar
esta simetría. Ello se logra muy fácilmente alimentándola al centro pero no es
imprescindible (también será un "dipolo" si se alimenta fuera de centro o al
extremo).
Aunque el término doblete es sinónimo de dipolo tiende a
aplicarse más frecuentemente a antenas alimentadas al centro por razones
históricas. Habitualmente el término no está asociado a una longitud particular
(por eso decimos dipolo "de media onda", cuando es necesario aclarar que
tiene esta longitud particular)
Frecuentemente la longitud del doblete será menor que media onda y podrá encontrarla con el nombre de "dipolo acortado".
Una antena de Hertz alimentada al centro es un caso particular del doblete.
De todas maneras en la literatura técnica no está totalmente unificada la
nomenclatura y encontrará diferentes acepciones.
Nota: En física, con el término "dipolo" también se alude a un par de cargas (eléctricas o magnéticas) separadas cierta distancia. Un dipolo de cargas, oscilante, irradia energía electromagnética. Una antena dipolo es al mismo tiempo un "dipolo" en este otro sentido pero el dipolo oscilante no necesariamente es idéntico a una antena dipolo, por ejemplo el que se menciona en el punto siguiente. Este doble uso del término "dipolo" suele conducir a confusiones.
Dipolo Hertziano
Casi toda teoría de antenas comienza con el estudio de un dipolo de dimensiones muchísimo menores que la longitud de onda. Las configuraciones reales se analizan combinando los campos de muchos de estos minúsculos dipolos infinitesimales. Ese procedimiento da origen al llamado "método de los momentos" con los cuales se estudian las complicadas relaciones vectoriales que intervienen en la formación de los diagramas de radiación de las antenas en los modernos sistemas de diseño asistido con computadoras. Estos métodos numéricos proveen resultados tan ajustados a la realidad que ya son de utilización prácticamente universal. Así, para complicar más las cosas resulta que un "dipolo hertziano", no es lo mismo que una "antena Hertz..."
La V invertida
Una variante común de dipolo es la llamada "V invertida", recibe este nombre porque su forma es similar a esa letra Ve puesta de cabeza. Es una favorita porque basta un soporte más o menos elevado para montarla convenientemente (la Hertz convencional requiere dos, uno en cada extremo). En la práctica hay muy poca diferencia en los resultados del dipolo horizontal y la V invertida, no es necesario preocuparse demasiado por la elección de una u otra. La antena en V invertida presenta polarización vertical y horizontal pero la mayor intensidad de campo en una polarización está rotada noventa grados respecto de la otra. (Dibujo modificado de flashwebhost.com)
La antena de cuarto de onda o "Marconi"
La antena de cuarto de onda también es una antena fácil de acoplar al equipo, de polarización
vertical, sencilla y de buenas características. Se llama Marconi pues es
semejante a una de las que
empleaba el célebre inventor en sus comienzos y en su honor (aunque más
propiamente lo sea cuando se utiliza la tierra real como uno de sus conductores.
Consiste de un conductor vertical cuya longitud es aproximadamente un cuarto de
onda, separado una pequeña distancia del suelo por algún aislador sobre el cual se conecta un terminal de la línea de trasmisión; el otro,
(habitualmente la malla de un cable coaxil) se conecta a la tierra mediante una jabalina hincada en
el terreno. (Dibujo modificado gentileza de flashwebhost.com)
Su característica distintiva es emplear a la tierra como conductor para cerrar
el circuito eléctrico. Marconi recurría a este expediente con un concepto similar al
utilizado hasta hoy en la distribución de
energía eléctrica y durante mucho tiempo en la telegrafía alámbrica, consistente en emplear a la
tierra como conductor y así ahorrar un cable.
Desafortunadamente la tierra no es un buen conductor de la electricidad en
las frecuencias de radio superiores a unos pocos MHz (y tampoco servirá de mucho
normalmente, enterrar una jabalina hasta la napa freática en radiofrecuencias),
eso hace casi imprescindible si se desea obtener buen rendimiento-idealizar el comportamiento del terreno. Para ello se emplean conductores
enterrados, o sobre la superficie
los cuales se instalan habitualmente formando radios
o rayos que parten desde la toma de tierra y se distribuyen uniformemente a lo largo de un círculo.
En la práctica convendrá que la longitud de cada radio sea similar o superior a la del irradiante. A este sistema
de cables se lo denomina plano de tierra artificial. Por esta razón en FE (HF) sobre
todo en las bandas más bajas no resulta muy fácil de instalar. En la banda de
ochenta metros una Marconi completa alcanza los 20 m de altura y precisa un
diámetro de unos cuarenta metros para sus radiales.
Es una antena auto rresonante (aunque suele utilizársela acortada, recurriéndose a bobinas "de carga" y sombreros capacitivos y otros artilugio para "sintonizarla") y linealizar su corriente. Apreciada por su bajo lóbulo de radiación que favorece los DX cuando se instala sobre terrenos muy conductores o en el mar también es valiosa para efectuar comunicaciones locales por onda superficial en las frecuencias más bajas donde el dipolo horizontal resulta inadecuado por las pérdidas que la tierra produce en el campo eléctrico polarizado horizontalmente.
Cuando se instala alejada del suelo (en términos de longitudes de onda) deja
de ser necesario emplear muchos radiales para el plano de tierra artificial; con
solo dos ya funciona muy bien (usuamente
tres o cuatro). Esto es posible porque el aire a diferencia de la tierra tiene muy pocas pérdidas.
En casi todas las bandas de VHF y diez metros es una de las antenas más
populares por su simplicidad y buen desempeño. Como en los vehículos resulta más
práctico montar antenas verticales es
ideal para el propósito. En VHF se aprovecha la superficie conductora del techo
metálico del móvil para el plano de tierra artificial y en HF la carrocería opera como una placa
de capacitor que
produce el acoplamiento a la tierra verdadera.
La antena de cuarto de onda es muy fácil de construir y sin recurrir a dispositivos de adaptación de impedancias se acopla a las líneas de
trasmisión usuales (RG-8, RG-213, RG-58) con una adaptación prácticamente perfecta. Es una antena
recomendable tanto para la estación móvil como para la fija.
En las frecuencias más bajas de FE (HF), se las emplea generalmente en vehículos con bobinas intercaladas en el irradiante para su sintonización (cancelación de la reactancia fuertemente capacitiva resultante de su corta longitud). A pesar que su pequeña longitud disminuye mucho su rendimiento tienen comportamiento satisfactorio. Otro factor que contribuye a su menor rendimiento es que el plano de tierra artificial que provee un vehículo es muy inferior al óptimo y como se dijo solo sirve para acoplar el sistema capacitivamente a la tierra (no muy conductora) que está debajo de él.
Antenas multibanda
Tener varias antenas optimizadas para cada banda de operación puede ser deseable
pero los aficionados pocas veces tienen esa oportunidad sobre todo cuando de antenas direccionales se
trata. Es práctica corriente disponer de una o más antenas capaces de operar cada una en varias bandas.
La antena multibanda más común en la estación suele ser una direccional de FE (HF)
que comúnmente opera en las tres bandas más populares, 20, 15 y 10 m. También es común ver dipolos
provistos de elementos que permiten alargar o acortar su longitud eléctrica automáticamente
aprovechando los efectos de los circuitos resonantes paralelos; estos dispositivos se conocen como
"trampas". Hay muchas maneras de realizar antenas multibanda
que se describirán en las secciones constructiva que eventualmente lleguen a acompañar a este manual.
La creencia en que las antenas multibanda dan de por si pobres resultados es errónea. Es posible que cierta antena multibanda sea inferior a otra monobanda pero eso obedecerá a parámetros de diseño que den ese resultado. Por igual razón una antena monobanda podría producir resultados inferiores a una multibanda bien concebida. Existen antenas multibanda que superan ampliamente a antenas monobanda, un caso típico en la conocida antena rómbica. El desempeño de la antena depende únicamente de su rendimiento eléctrico y su directividad, estos parámetros no tienen que ver con su capacidad para operar en una o más bandas.
Antenas de hilo largo (long wire)
En rigor se define como antena de hilo largo a aquella cuya longitud es superior a media onda (en algunos textos se cita "una onda") a la frecuencia de operación, pero sus propiedades distintivas se hacen notar cuando su longitud es bastante mayor a estos valores. La antena de hilo largo suele alimentarse en un extremo y habitualmente requerirá de algún dispositivo de adaptación de impedancias para acoplarla cómodamente al trasmisor. El diagrama de radiación de una antena de este tipo produce una directividad bastante acentuada a ambos lados de la dirección del hilo. Vale la pena destacar que esta directividad produce ganancia de potencia. No hay que confundir la antena de hilo largo con las que se describen a continuación.
Antenas de longitud aleatoria (random wire)
Cualquier alambre de dimensiones arbitrarias que puedan acercarse (o superar) la media onda en la frecuencia de trasmisión o recepción será un eficiente radiador o recolector de energía siempre que se tomen recaudos para evitar pérdidas por la cercanía de objetos o de la misma tierra (como con cualquier otra antena).
A diferencia de una antena resonante alimentada al centro su impedancia
difícilmente coincidirá con la de la línea de alimentación o la del equipo y
casi seguro
requerirá algún dispositivo de adaptación, por ejemplo el genérico conocido como "Transmatch" (del inglés
"Transmitter Matching") o "Sintonizador de antena"
(nombre técnicamente inapropiado que conservamos
por tradición).
Si no hay pérdidas notables en el sintonizador una antena de este tipo funcionará muy bien en condiciones usuales si su longitud no es muy pequeña
en comparación con la media longitud de onda.
Estas antenas pueden operar en cualquier frecuencia (si el adaptador de impedancia lo permite) y generalmente son fáciles de
instalar por lo cual son favoritas en las salidas casuales.
Es
posible que un alambre cualquiera, por su longitud en las bandas más altas se comporte como "hilo largo", presentando alguna directividad
deseada o no, conviene arbitrar medios para variar la longitud en cada caso, eso
también
facilitará la tarea de los sintonizadores.
Como contrapartida se trata de una antena desbalanceada que no puede alejarse de las
fuentes de ruido domésticas lo que le da cierta desventaja frente a un dipolo
correctamente balanceado e instalado a razonable altura.
Antenas con trampas
En algunas antenas multibanda (que pueden ser direccionales o no, horizontales o
verticales, etc.), se utilizan circuitos sintonizados en paralelo intercalados
en los conductores de la antena. Estos
circuitos sintonizados llamados "trampas" funcionan como
interruptores automáticos desconectando secciones de la misma que no son necesarias a la frecuencia de trabajo. Usualmente estos
interruptores se van abriendo de manera de ir acortando la longitud de la antena a medida que aumenta la
frecuencia.
Podrían emplearse interruptores reales como relevadores u otro ingenio mecánico pero esos
componentes complican la realización práctica.
Esta solución aprovecha la propiedad que poseen los
circuitos sintonizados en paralelo de impedir el paso de corriente en su frecuencia de resonancia.
Una de las ventajas de esta disposición en las antenas horizontales es que el
irradiante se comportará bastante bien como un dipolo de media onda para cada banda
con lo cual el diagrama de radiación será el correspondiente a un dipolo
monobanda en cada frecuencia (bastante omnidireccional). Las antenas de hilo
largo, los dobletes operando en armónicos o las multibanda tipo G5RV y similares
producen diagramas de radiación diferentes en cada banda con puntos ciegos
notables que resultan perjudiciales a la hora de realizar comunicaciones en ciertas direcciones.
Otra ventaja de este sistema es que permite sintonizar automáticamente el irradiante y los elementos parásitos de una direccional
multibanda tipo Yagi o similar.
La figura muestra un dipolo multibanda con trampas realizadas mediante cable coaxil.
Antenas con trampas
Dibujo (modificado) y fotos John DeGood, NU3E
Antenas logarítmicas
Hay distintas clases de antenas logarítmicas. Las más conocidas son las del tipo direccional que han sido empleadas durante años en los receptores de TV hogareños. Su propiedad principal es la de operar sobre un amplio rango de frecuencias sin ajustes ni interruptores de ninguna clase. Esta capacidad ha permitido cubrir la gran porción de espectro asignada a los canales de TV con dos o tres antenas, una para los canales del 2 al 6, otra para 8 a 13 y otra para todos los de UHF. Algunos aficionados han empleado con éxito estas antenas en HF, aunque el tamaño de estas estructuras generalmente es prohibitivo para la mayoría, además las antenas multibanda normales fácilmente superan en ganancia a las logarítmicas típicas. También existen antenas logarítmicas no direccionales, tales como las del tipo espiral y otras.
Antenas acortadas
Por razones de espacio o conveniencia muchas veces no es posible utilizar antenas con la longitud ideal y por lo tanto se recurre a diversos métodos para acortarlas. Cuando un doblete de media o una Marconi de cuarto de onda se acortan su resistencia de radiación disminuye y eso tiende a disminuir rápidamente la eficiencia, además la antena comienza a presentar en su punto de alimentación una reactancia capacitiva importante que dificulta su acoplamiento a las líneas de alimentación normales; para cancelar esta reactancia se intercala una reactancia inductiva. Estas reactancias se conocen colectivamente como "bobinas de carga", con este procedimiento se consiguen buenos resultados. También se emplean otras formas para "alargar" eléctricamente a la antena por ejemplo superficies que producen capacitidad sobre sus extremos conocidas como "sombreros" porque se utilizan comúnmente a tope de las antenas verticales, o plegamientos de los conductores de la antena llamados cargas lineales. También se están experimentando disposiciones de los conductores basadas en ciertas propiedades matemáticas conocidos como "antenas fractales".
Antenas fantasmas
La "antena fantasma" no es propiamente una antena. En inglés se la conoce como "dummy
load" o "carga simulada" que es un nombre más descriptivo. Consiste de uno o más resistores que se conectan en reemplazo de la verdadera antena para realizar pruebas y
ajustes sin provocar interferencias u ocupar espacio en el éter, proveyendo
además una terminación apropiada a los equipos.
La antena o "carga" fantasma tiene que ser capaz de absorber la potencia del trasmisor
(convirtiéndola íntegramente en calor) durante un período razonable sin dañarse
ni variar sus características. El resistor debe estar convenientemente blindado para que la carga no
irradie energía "en la frecuencia que se la está utilizando" (pues el calor es también una
radiación de energía electromagnética).
Una buena carga no presenta reactancia en las frecuencias para la cual está
previsto utilizarla.
Las antenas fantasmas pueden confeccionarse fácilmente en forma artesanal y
son auxiliares inestimables a la hora de ajustar equipos de manera
segura y sin molestar a los colegas del aire, las más comunes son de 50 Ω
pero pueden tener cualquier otro valor de acuerdo a su aplicación.
Balunes
Un dispositivo con dos terminales como un resistor o una antena dipolo, puede tener aplicada una
tensión entre sus bornes pero ninguna tensión respecto de tierra. En este caso se dice que el
dispositivo está "balanceado" (respecto de tierra)
porque a un ligero aumento de tensión en uno de sus terminales corresponde una
disminución igual de la tensión en el otro de manera que en conjunto la tensión
respecto de tierra siempre es nula (de allí la idea de asociarlo con los
platillos de una balanza simple porque cuando uno de ellos sube el otro baja exactamente en la
misma medida).
Por otra parte podríamos pensar a ese mismo dispositivo con uno de sus terminales conectado a
tierra, en tal caso al aplicarle tensión al estar uno de los terminales conectado a tierra
necesariamente el otro tendrá una tensión cualquiera respecto de tierra. Por lo tanto un aumento o
disminución en esa tensión no será correspondido con ninguna variación en el que está a tierra. En
este caso se dice que el dispositivo está "desbalanceado".
Frecuentemente en electrónica es necesario conectar un dispositivo que está desbalanceado a otro
que debe estar balanceado o viceversa, en tal caso se recurre a dispositivos llamados "balunes",
palabra que proviene del la contracción de dos palabras del inglés BALanced to
UNbalanced.
Por ejemplo conviene por distintas razones que nuestro trasmisor tenga su chasis unido
eléctricamente a tierra y también tiene ventajas que el cable que va hacia la antena sea un cable
blindado con su malla conectada a tierra. En este caso el sistema trasmisor-cable es un sistema
desbalanceado según acabamos de ver. Sin embargo nos interesa conectarlo a
una antena tipo doblete de media onda que, por otras razones conviene que tenga ambas ramas
balanceadas
respecto de tierra. Para conseguirlo intercalamos entre el coaxil y la antena un
"Balun".
Hay diferentes maneras prácticas de lograr el resultado, los balunes se construyen con ingeniosas disposiciones eléctricas. Pueden realizarse con cables, tubos o arrollamientos sobre núcleos de ferrite o hierro pulverizado con forma toroidal o solenoidal, también peden proyectarse para que sean simultáneamente transformadores de impedancia.
La instalación de balunes en las antenas no siempre es esencial y a veces su implementación práctica introduce más problemas de los que resuelve, por ejemplo construidos con ferrites inadecuados y especialmente en altas frecuencias pueden introducir pérdidas importantes, saturarse con potencias no muy elevadas o reactancias de la antena generando señales espurias. (Nota: los balunes realizados con núcleos de ferrite se diseñan normalmente para funcionar en "banda ancha", se espera que operen bien en al menos una década de frecuencias, por ejemplo de 3 a 30 MHz (pero con carga resistiva y de valor adecuado), por ello si la antena es monobanda no conviene emplear esta clase de balunes para evitar sus inconvenientes, en ese caso utilice preferentemente los denominados "choke balun" sin núcleo.
Cuando la antena tipo dipolo se acopla al coaxil sin balun puede producirse
un efecto de alargamiento eléctrico de ella porque al conectar el cable
coaxil,
por ejemplo, su malla pasa a formar parte de la rama de la antena a que
está unida originando también radiación de energía por parte de ella.
La radiación de la línea producirá cierta deformación del diagrama de radiación
típico del dipolo balanceado no muy importante, pero que puede ser necesario
considerar cuando se desea controlar los resultados con precisión. Debe
comprenderse que esta
radiación no necesariamente será nociva ni producirá por si misma interferencias en otros equipos,
pero si la línea pasa muy cerca de otras instalaciones eléctricas su radiación por la
simple cercanía física con ella puede afectar aparatos sensibles. Si el coaxil pasa alejado de otras instalaciones
(como en general sucede con la antena) no hay ninguna razón para que la corriente de
RF afecte a otros equipos más de lo que la misma antena puede hacerlo...
Recuerde que un balun no necesariamente es un dispositivo en si sino "una forma de utilizar"
el dispositivo será balun si lo usamos como
balun, pero podría ser un simple transformador de aislación si se lo emplea entre dispositivos desbalanceados. Tampoco es
un balun un transformador toroidal con núcleo de ferrite a menos que se lo esté utilizando precisamente con ese propósito.
El choke balun
Mencionamos aparte este balun porque representa una solución muy eficaz y
sencilla para confeccionar balunes. Consiste simplemente en arrollar el mismo cable
coaxil de la bajada donde se interconecta con la antena creando un bobinado solenoide para producir un efecto de
choke o inductancia que bloqueará la circulación de corrientes sobre la parte exterior de la malla de blindaje preservando así el balance de la
antena.
No es de banda ancha aunque si se lo proyecta adecuadamente funcionará bien al menos
en un par contiguo de bandas. Puesto que es innecesario emplear balunes de banda
ancha en antenas monobanda, la ventaja de utilizar un dispositivo con pérdidas
despreciables, sin efectos indeseados por saturación del núcleo
y capaz de manejar grandes potencias es indudablemente buena razón para adoptarlos en la estación. En la práctica están desplazando rápidamente
a los balunes tradicionales (con o sin núcleo de ferrite) realizados con varios bobinados. Una propiedad importante, que lo
hace más interesante aún, es que impide la circulación de corrientes de RF por la parte exterior de la línea aún cuando la antena
en si misma, no se encuentre bien balanceada.
Las corrientes en los conductores de la antena tienen una distribución
geométrica determinada por diseño mecánico y eléctrico de esta manera cada
porción infinitesimal de antena contribuye al campo total sumándose
vectorialmente (intensidad y fase) por lo que la intensidad del campo irradiado
varía con la dirección, originando una distribución de la energía radiada con
una forma geométrica definida .
Los dibujos que
representan la intensidad de campo en función de la dirección, sea esta vertical,
horizontal o ambas si es tridimensional se llaman "diagramas de radiación" y
nos sirven para elegir las
antenas más convenientes para cada aplicación.
Este fenómeno hace que la antena posea características direccionales, previstas
o no que estará presente
en
todo conductor o sistema que irradie energía radiofrecuente.
La forma del campo radiado puede controlarse parcialmente a partir de un diseño ingenioso de la antena dando
origen a estructuras interesantes. Cuando una antena simple, por ejemplo un
dipolo de media onda tiene en sus cercanías materiales absorbentes y/o
conductores se produce un fenómeno llamad "inducción mutua" que se aprovecha para lograr
una directividad con forma controlada como en las antenas tipo
Yagi. También se consigue directividad alimentando diferentes conductores con las fases
adecuadas para lograr el objetivo (logarítmicas, tipo cortina, Zeppelin doble
extendida, etc.).
La reflexión en cuerpos cercanos juega un papel fundamental en la generación del diagrama de radiación de cualquier
antena; uno muy especial responsable en gran medida del diagrama de radiación vertical de prácticamente todas las antenas que empleamos los radioaficionados
es la superficie de la tierra, entendiendo como tal no al planeta sino al terreno
situado en las
inmediaciones de las antenas trasmisora y receptora.
El radiador isotrópico
Es una antena imaginaria que irradia energía igualmente en todas las direcciones, tanto verticales como horizontales. En la práctica no puede construirse exactamente tal antena pero esta idealización es una referencia conveniente en los cálculos teóricos para comparar la directividad o ganancia de otras antenas. Es una suerte de antena patrón que al igual que el metro o el kilogramo sirve para fijar la unidad de ganancia. La ganancia de las antenas por lo general se especifica en relación con esta antena ficticia colocando el sufijo "i" en su valor expresado en decibeles, por ejemplo 6 dBi
Antenas direccionales - Ganancia y Directividad
Las antenas a veces poseen un comportamiento que recuerda el de un reflector en una linterna común, es decir que pueden enfocar la energía disponible en cierta dirección para aprovecharla mejor. En recepción conservan esta característica recibiendo mejor la energía que proviene de cierta/s dirección/es; esto equivale a aumentar la "superficie de captación efectiva" de la antena, por lo que consigue extraer más energía del frente de onda que una omnidireccional. Esta propiedad es más fácil de visualizar en las antenas parabólicas pensando que la energía captada por todo el plato se concentra en la pequeña antena que esta normalmente cerca de su centro. A esta cualidad se la llamamos "ganancia" cuando incluímos el rendimiento eléctrico de la antena y "directividad" cuando comparamos únicamente los diagramas de radiación sin mediar la potencia irradiada, no obstante son dos conceptos íntimamente relacionados.
Es importante saber que la ganancia de las antenas siempre está asociada a alguna forma de
directividad, Las antenas son elementos pasivos que no pueden amplificar
señales, en recepción lo más que pueden hacer es tratar de recoger la mayor
cantidad de energía posible de su espacio circundante (como recoger agua de
lluvia), y esto únicamente es posible aumentando su directividad. Las
ventajas que una antena pueda tener por sobre otra (cuando no se debe a una mayor
eficiencia, tal como la hemos definido), se deberá a una mayor concentración de
la energía disponible de, o desde, cierta dirección, sea esta intencional o no;
recuerde: ¡no hay ganancia sin
directividad...!, por eso, siempre que una antena provea "ganancia" lo hará hacia ciertas direcciones
en detrimento de
otras.
Existen antenas que poseen directividad pero no ganancia, algunas inclusive
presentan bastante atenuación pero igualmente pueden resultar
muy útiles para discriminar ruidos provenientes de ciertas zonas y/o favorecer
la recepción de estaciones que se hallen en cierta dirección, separándolas de
otras que podrían ocasionar interferencias y muchas veces se utiliza esto con fines goniométricos.
Preste atención a la siguiente definición hasta estar seguro de comprenderla bien:
La ganancia de una antena se define como "el cociente entre la energía que habría que aplicarle a un radiador isotrópico y la que realmente se aplica sobre la antena que se está midiendo, para lograr igual intensidad de señal en una dirección dada".
En esta definición de ganancia no se toma en cuenta el rendimiento eléctrico de la antena (a la que se supone sin pérdidas, lo que es bastante cierto para antenas que no son acortadas y se montan alejadas de objetos absorbentes). En rigor esta es una definición de directividad, la de ganancia es idéntica pero toma en cuenta las posibles pérdidas de la antena real. Un ejemplo ayudará a aclarar la idea:
Si a un radiador isotrópico hay que aplicarle 10 watts para que produzca en dirección norte la misma intensidad de señal que una antena directiva coloca en ella con solo1 watt, entonces la antena directiva tiene una ganancia de 10 (veces) respecto de la isotrópica (que en decibeles casualmente también es 10 dBi) Los decibeles son unidades logarítmicas de uso muy frecuente en electrónica. También hay que destacar que si bien en el ejemplo se tomó la dirección norte, en rigor, la dirección que debemos considerar es tanto horizontal (acimutal) como vertical.
Directividad horizontal (acimutal)
Es el sector o ángulo horizontal hacia o desde el cual la antena trasmite
o recibe la energía más
efectivamente (es diferente para cada ángulo vertical que se considere).
En recepción convienen antenas
que proveen diagramas directivos "limpios", es decir libres de lóbulos secundarios y que posean una
discriminación frente-espalda mayor.
No debemos pensar que cuanto mayor ganancia mejor será nuestra antena pues
como dijimos la ganancia está
asociada siempre a la directividad. Cuando la directividad es horizontal,
puede ser incómoda de operar pues lleva tiempo girarla; también podemos perder
una estación débil que esté en otra dirección. La situación empeora cuando se
trata de comunicar con varias estaciones a al vez.. Puede convenir tener simultáneamente de una antena omnidireccional (o
casi) y un medio rápido para conmutarlas .
No confundir directividad horizontal con polarización horizontal; una
antena que con
directividad horizontal puede tener polarización vertical, horizontal, circular,
etc. Nuestras antenas directivas en dirección acimutal más comunes son las tipo Yagi o cúbicas (Quads),
en la dirección vertical las colineales, pero hay
muchas configuraciones útiles.
Dibujos de diagramas directivos por ejemplo pag. 810 Orr
Directividad vertical
Se define por los sectores o ángulos sobre el plano vertical hacia el cual la
antena trasmite energía más efectivamente (idem. para recepción).
La directividad vertical puede estar asociada a cualquier diagrama directivo
horizontal. Por ejemplo puede tener una marcada directividad vertical
favoreciendo ángulos muy bajos y no ser directiva (omnidireccional) en el plano
horizontal. Una antena omnidireccional recibe y trasmite igualmente en
cualquier dirección de la rosa de los vientos pero puede diseñarse para que no desperdicia energía emitiéndola
en ángulos verticales no convenientes). Este es el comportamiento típico de
las antenas omnidireccionales verticales con ganancia empleadas en VHF y UHF.
Conviene insistir que en FE (HF) la directividad vertical se aprovecha para enfocar energía hacia la ionosfera en los ángulos que resulten más convenientes para la comunicación a ciertas distancias. En general solemos preferir un diagrama directivo vertical que favorezca los ángulos de radiación más bajos para alcanzar los destinos más lejanos con pocas reflexiones, pero no siempre es el caso porque no es extraña la utilización de antenas que otorgan preferencia a los ángulos cercanos a la vertical para lograr reflexiones en la ionosfera que devuelvan la señal "hacia abajo" proveyendo mejor cobertura local. Esto es posible especialmente en las frecuencias más bajas de FE (HF) donde la frecuencia crítica de la capa ionizada permite este tipo de reflexión. Este modo de propagación se conoce como "Onda celeste de incidencia casi vertical", (en inglés: NVIS: Near Vertical Incidence Skywave).
A veces se prefieren antenas con muy poca directividad vertical y horizontal
por ejemplo con antenas para comunicaciones con satélites artificiales de órbita
baja que están muy poco tiempo en la zona de alcance y rápidamente barren el
cielo desde el horizonte hasta el cenit en diferentes direcciones del la rosa de los vientos.
Dijimos que directividad vertical de las antenas cercanas a la tierra depende
principalmente de la altura de la antena sobre el terreno y que esto vale sobre todo en los espectros de
FE (HF) y FME (VHF).
Esto es porque las propiedades directivas verticales de una antena situada sobre
una superficie más o menos conductora -como el suelo- se modifican sustancialmente por la presencia de éste.
En FE (HF) se verifica para todas las antenas normales y en VHF recién en
comunicaciones entre aviones (por las alturas involucradas) puede prescindirse
del efecto del suelo. También el empleo
antenas muy direccionales apuntadas hacia arriba para comunicaciones satelitales queda parcialmente
fuera de esta observación. La figura muestra la directividad vertical de una
antena dipolo a diferentes alturas sobre el suelo. (Dibujo gentileza Luxorion)
Recuerde: la altura de la antena sobre el terreno definirá la formación de
los lóbulos que favorecerán un DX o una comunicación local, la altura es la
variable más importante para las antenas comunes en HF. Hay que
presente cuando se trate de antenas horizontales pues a menudo escucharemos decir que tal o cual antena horizontal tiene
"ángulo de
disparo más bajo" (por ejemplo, un dipolo común, una antena "Bazooka" o
cualquier otra variante más o menos similar), normalmente esa aseveración no corresponde a los hechos.
El diagrama de radiación vertical de las antenas polarizadas verticalmente
también depende fundamentalmente de la altura. Cuando están muy cerca del suelo y
este es buen conductor (a diferencia de las horizontales) pueden producir
un (uno) lóbulo de radiación muy bajo que les confiere buen desempeño en DX.
Las antenas de polarización horizontal a baja altura (en términos de longitudes
de onda) no son capaces de producir ángulos de
radiación bajos y en general sufren de mayor atenuación por la presencia de
tierra que "cortocircuita" el campo eléctrico horizontal; tampoco se
consiguen ángulos bajos con verticales cuando están instaladas sobre suelos de
pobre conductividad, Una virtud importante de polarización vertical es que al
montar las antena cerca del suelo las pérdidas por proximidad con la tierra son
mucho menores que xon la horizontal a similar altura.
La antena direccional Yagi - Uda
Recibe el nombre de sus inventores japoneses, los señores Hidetsugu Yagi y Shintaro Uda, quienes la describieron en 1926. Las Yagi son las antenas direccionales más populares, se emplean en rangos de frecuencia que van desde los pocos MHz hasta algún GHz. Son confiables, livianas y sus características directivas fueron cuidadosamente estudiadas y por eso son muy conocidas. Hay muchos diseños prácticos y programas de computación para lograr de ellas sus mejores características. (figura modificada de www.signalengineering.com)
Elementos parásitos
Las antena Yagi (y otras) consiguen su directividad mediante la utilización
de conductores llamados "elementos parásitos" que se sumergen en el campo eléctrico y magnético del conductor principal de la antena
que es el único al que se conecta eléctricamente el trasmisor.
En los comienzo de la electricidad a las corrientes inducidas se las llamaba
"parásitas". porque producían pérdidas, por ejemplo las corrientes de Foucault en los transformadores.
Estas corrientes inducidas hacen que los elementos parásitos ingeniosamente
dispuestos reirradien su energía de manera tal que su
campo se combina produciendo un refuerzo en cierta dirección y sentido (a expensas de las demás) produciendo la directividad buscada.
El elemento que recibe energía directamente del trasmisor recibe el nombre de "Elemento Excitado", en la Yagi es
normalmente un dipolo de media onda abierto o plegado.
Los elementos parásitos son dipolos abiertos realizados mediante un simple
conductor. A los elementos parásitos que se hallan en la dirección de
máxima radiación se los llama "Directores" porque dirigen la
energía hacia la dirección en que se hallan.
El elemento situado inmediatamente al lado del excitado pero en la dirección
opuesta (decimos que está detrás) se llama "Reflector"
y su función es minimizar la energía radiada hacia la parte posterior (puede haber más de un reflector). (figura modificada de www.signalengineering.com)
La Yagi es una antena que puede montarse para que irradie ondas polarizadas vertical u horizontalmente disponiendo sus elementos de forma vertical u horizontal. También pueden combinarse en el mismo soporte elementos con ambas polarizaciones como muestra la figura y/o combinarse eléctricamente ambos grupos para producir polarización circular.
La antena direccional cúbica o "Quad"
Es una antena muy apreciada por los radioaficionados, especialmente los de la vieja guardia. También consta de un elemento excitado y parásitos. Difiere en que los elementos tienen forma de cuadrados o diamante. Puede alimentarse para emitir ondas polarizadas vertical u horizontalmente. Sus virtudes posibles: menor radio de giro, mejor relación frente espalda, menor peso. Como en otros órdenes, hay quienes prefieren unas u otras. (figura modificada de www.kimware.com)
Propiedades eléctricas del terreno
Lo normal es que las antenas estén montadas próximas a la tierra (en el sentido amplio que incluye ríos y mares); como se vio la tierra influye decisivamente en la forma del campo radiado tanto en FE (HF) como en FME (VHF). Hay que distinguir dos maneras en que la tierra influye en el proceso:
En las antenas Marconi el terreno es parte de su sistema
eléctrico, es uno de los conductores de ella que se vincula al trasmisor,
por eso sus características son parte esencial de su funcionamiento. Siendo el
suelo uno de los conductores por los que circula la corriente antena
comprendemos que la tierra también produce campos
eléctricos y magnéticos que no llegan a producir radiación únicamente porque
normalmente la distribución de corriente es
simétrica y los campos debidos a estas corrientes radiales en
sentido opuesto se cancelan).
Inclusive en antenas en que la
tierra no forma parte de su sistema eléctrico (tal como los dipolos) la tierra
influye a través de la reflexión del campo emitido esta reflexión no es otra cosa que radiación.
La radiación del terreno puede deberse a corrientes directas como cuando
conectamos una de los terminales de salida del equipo a ella, o inducidas por el
campo de la antena.
En las antenas que precisan de la tierra para funcionar importan las propiedades eléctricas
del sitio
sobre el que están montadas, si es mal conductor puede mejorarse con un
buen plano de tierra artificial realizado con buenos conductores.
Una vez que la onda electromagnética abandona la antena, no vínculo alguno con ella,
es una entidad independiente y autónoma, precisamente eso es un "campo". La antena podría desaparecer y la onda
ya electromagnética no se enteraría de la novedad, aún así las ondas irradiadas
también son fuertemente afectado por la presencia de la tierra
de la geografía vecina
(que puede alcanzar muchas longitudes de onda). En la práctica nada podemos
hacer para cambiar las condiciones del terreno a esas distancias excepto
buscar otros lugares de emplazamiento.
Las propiedades de la tierra en regiones geográficamente muy alejadas de la antena también influyen
porque la señal nuevamente se refleja en ella luego de ser devuelta por la
ionosfera para originar al siguiente salto; la onda celeste induce corrientes en
el suelo donde inciden y estas corrientes a su vez producen nueva radiación (la
reflexión en tierra).
Aunque la propagación sea por reflexión ionosférica no podemos soslayar la tierra, porque el diagrama de radiación vertical de las antenas normales que siempre están próximas a la tierra suelo depende de ella para formarse (aunque la antena esté a muchas longitudes de onda de altura como es común en VHF).
Si la vecindad geográfica fuera
perfectamente conductora se obtendrían diagramas de radiación verticales muy nítidos como muestra la figura en
las líneas más exteriores. Al compararlo con el correspondiente a una tierra
promedio húmeda (diagrama en gris) se observa que el diagrama se torna menos
definido y los nulos desaparecen. Eso no es necesariamente
malo porque en los puntos de mínima radiación esta no llega a anularse como sucedería sobre un terreno
perfectamente conductor y algo de energía capaz de producir un contacto se envía
en esas direcciones donde la antenas es virtualmente sordomuda..
En la
figura se compara el diagrama de una antena vertical sobre un suelo ideal o buen
conductor (como el agua de mar), indicado con la línea más exterior y un suelo
medio (zona en gris). Allí se ve bien claramente que en terreno mal conductor,
la facultad de generar lóbulos de radiación con máximos en ángulos próximos a 0°
que tendría la antena vertical no se puede explotar porque no hay radiación en ángulos
muy bajos..
Esa facultad de las antenas verticales rodeadas de geografías buenas
conductoras, favorece decididamente las comunicaciones entre embarcaciones en
el mar (o entre embarcaciones y estaciones costeras). En tales condiciones se
logran alcances bastante superiores en las FE y FME tanto con ondas directas
como reflejadas en la ionosfera. Recordemos que no estamos hablando del terreno
justo debajo de la antena, sino el de sus inmediaciones. (los diagramas
mostrados se tomaron del manual de antenas de la ARRL).
Ley de reciprocidad
En general las propiedades de una antena son las mismas en trasmisión o recepción. Si la antena es más eficiente en trasmisión también lo será en recepción. Lo mismo sucede con sus propiedades directivas; si una antena irradia mejor hacia el norte, recibirá mejor señales provenientes del norte que de otros puntos cardinales.
¡Aprenda a modelar antenas..!
Hay disponibles poderosos programas de diseño asistido (algunos gratuitos
como 4NEC2 o MMANA), con los que podrá simular muchos sistemas de
antena incluyendo los efectos de la tierra y conductores empleados. No solo ayudan a construir y prever el
comportamiento de las antenas, sino sobre
todo a comprender y verificar la influencia de los distintos factores que intervienen en la
radiación.
Con estos programas podrá visualizar lo que sucede con distintas configuraciones
y adquirirá una visión conceptual inestimable a la hora de interpretar los
resultados de los sistemas reales.
Interferencias en RF
Con el nombre de "Interferencias de Radio Frecuencia" IRF (RFI) se conocen los
fenómeno que impiden recibir correctamente una señal de radio o funcionar apropiadamente a un equipo
electrónico. Designa únicamente los fenómenos originados por objetos tecnológicos, sean
accidentales
o intencionales. Si la fuente es de origen natural se prefiere el concepto de ruido.
Las interferencias pueden perturbar equipos propios o ajenos y el aficionado puede
ser tanto responsable como víctima de ellas.
Actualmente con la multiplicación de dispositivos electrónicos capaces de
producirlas y que a menudo adolecen o tienen insuficientes previsiones para
evitarlas la recepción en lugares urbanos y aún suburbanos se ha degradado respecto de épocas relativamente recientes
y más benignas en ese
sentido.
Las interferencia intencionales tienen por objeto impedir o dificultar las
comunicaciones o el funcionamiento de aparatos sensibles. Aunque se consideran normales en
operaciones militares, son ilegales, faltas de ética y delito en otros ámbitos.
Nosotros estudiaremos las involuntarias.
Las interferencias que pueden encontrarse en la operación son legión, un
análisis detallado de ellas excede el marco de este apunte por eso mencionaremos algunas de las más comunes:
Las interferencias son un problema técnico aunque suelen ser un asunto muy espinoso en la convivencia del aficionado con sus vecinos, familiares o inclusive sus pares. La tendencia a responsabilizar -o más bien culpar- al que produce la señal de radio es casi inevitable, tanto por legos como por aquellos más o menos entendidos. El vecino suele estar poco dispuesto a aceptar que "causa" no está necesariamente asociado a "responsabilidad" o "culpa". La causa puede ser la trasmisión (aunque sea técnicamente inobjetable), pero la culpa bien puede obedecer a fallas en el aparato afectado. Explicarr esto a un vecino enojado requiere tiempo, paciencia y mucho tacto y comprensión, a veces sentiremos que es utópico lograrlo...
Cuando un aficionado es la víctima de una interferencia esta más obligado a cerciorarse que
ella no proviene de fallas o insuficiente prestación de su propio equipo. Si en
esta situación el
aficionado procediera como un lego no haría honor a su condición y solo serviría
para poner en evidencia su propia ignorancia.
Producir interferencias por
funcionamientos descuidados o abusivos de los equipos, como sobrecargar los amplificadores lineales
para lograr mayor potencia media, anular los circuitos de control automático de nivel de los
trasmisores con el mismo objetivo, sobremodular a sabiendas las etapas finales de un equipo de
AM o sobredesviar uno de FM, no reparar osciladores inestables que se corren hasta canales
adyacentes ocupados, utilizar anchos de banda de audio que producen ocupación innecesaria de
canales adyacentes, entre otros, pueden indicar falta de formación técnica, de ética operativa cuando
no, simple mala educación.
Consejos mínimos
Cuando alguien señale a su estación como una posible fuente de interferencia
pídale toda la información posible. Es tonto disgustarse con el mensajero portador
de la mala noticia
y él probablemente esté dispuesto a ayudar en la solución del problema si se lo
solicitamos con franqueza. Tal vez pueda hallarse irritado, con o sin razón, en
ese
caso una actitud cordial y amistosa rápidamente lo hará mudar de actitud.
Conviene cerciorarse que nuestros propios aparatos domésticos funcionan
satisfactoriamente cuando la estación está en funcionamiento, eso nos permitirá
invitar al vecino a verificar que en nuestro hogar las cosas funcionan bien; aunque no alcance será una prueba de buena
fe.
Cuando se trata de una interferencia en aparatos domésticos que no son de radio (es decir que no contienen receptores) no hay motivos para preocuparse por nuestros trasmisores: Cualquier interferencia en equipos de audio, tocadiscos, parlantes de computadoras, teléfonos convencionales (especialmente los electrónicos no inalámbricos) será con seguridad un problema de ellos. Quizás la solución no esté en sus manos y requiera de un técnico; trate de tener en su agenda un par que sepan cómo lidiar con estos asuntos. Pocos técnicos conocerán lo suficiente sobre interferencias de RF a menos que también sean colegas o especialistas en sistemas de radio. Aunque no estamos obligados a correr con los gastos, recomendar una persona idónea que resuelva el inconveniente estamos obligados éticamente (y en ocasiones legalmente) a prestar nuestro mejor asesoramiento. Si el servicio afectado fuera provisto por terceros es posible que a ellos corresponda la solución, ya sea por medio de las garantías de fabrica o condiciones de licencia de las empresas prestadoras.
Las interferencias en TV (ITV - TVI) producidas por equipos de FE (HF)
en la mayoría de los casos resultan de problemas del receptor o su instalación asociada. Si en su hogar o en el de
otros vecinos próximos no hay problemas en aparatos o sistemas similares eso
será un indicador prácticamente infalible de fallas en el afectado.
Hay buenas probabilidades de que se deban a sobrecarga de las etapas de un
sintonizador de TV que no tiene selectividad o rango dinámico suficiente para evitar el ingreso de
la señal a circuitos donde pueden producirse las respuestas espurias. Hay chance de que el problema
se soluciones empleando un filtro pasaaltos fabricado específicamente para este fin. Estos filtros
impiden el ingreso al receptor de TV de frecuencias inferiores a 54 MHz, produciendo gran
atenuación en las señales del trasmisor de FE que pueden alcanzar al sintonizador.
Antes de seguir adelante, si su TV no presenta problemas tenga o no un filtro instalado
intente hacerlo funcionar en la instalación de su vecino, si lo hace bien seguramente la falla está
en el aparato que está reemplazando o la falta de un filtro en él.
Antenas receptoras en malas condiciones (y las antenas baratas pasan a este estado rápidamente),
líneas de bajada con falsos contactos, interrumpidas, añadidas, etc. pueden causar problemas;
ellas son
los siguientes candidatos en la pesquisa. El cable de bajada de la antena del TV y los cables de
alimentación de energía domiciliaria, por su longitud pueden comportarse como
eficaces antenas capaces de recoger la señal de su trasmisor lo que produce importantes corrientes de
radiofrecuencia sobre ellas. Hacer que el cable de bajada de la antena de TV forme un pequeño rollo
o bobina puede ayudar a bloquear la corriente inducida sobre él, hacer lo mismo con el cable de toma
de corriente del receptor puede ser una posible cura.
La polarización vertical de las interferencias ¿un anacronismo?
Se conserva en nuestro colectivo una idea de tiempos pretéritos: que las interferencias de origen tecnológico (producidas a baja altura) tienden a estar polarizadas verticalmente. Esto era cierto y se debía básicamente a que la componente de polarización horizontal se atenúan más rápidamente que la componente vertical en la onda de superficie por lo que una antena receptoras con polarización vertical resultaba más perjudicada por las interferencia eléctricas. Esto era cierto cuando ellas se producían a distancias más o menos importantes del receptor (sobre todo en altas frecuencias), pero actualmente las interferencias de los aparatos domésticos se producen e irradian a pocos metros de nuestras antenas por los cableados de las variadas instalaciones domiciliarias. Otras encuentran algún camino de salida a las redes urbanas de telefonía, energía, video cable, etc. que se comportan como eficientes radiadores horizontales, con lo que aquella "regla de oro" de preferir antenas de polarización horizontal puede no ser cierta en su caso.
Filtros
Los filtros son circuitos destinados a impedir o dejar pasar únicamente ciertas gamas de frecuencia, aunque también existen otros destinados a diversas funciones importantes en la electrónica. Su diseño y construcción tiene tantas variantes que constituye casi una especialidad, pero pueden definirse por sus cualidades fundamentales.
Dependerá del diseño que tan efectiva y precisamente él pueda seleccionar las frecuencias que se hallen dentro o fuera de sus características de paso y atenuación. También de la calidad de los materiales empleados y de una adecuada construcción mecánica y eléctrica.
Todos los trasmisores bien diseñados y construidos incorporan algún tipo de
filtro para impedir la radiación de frecuencias indeseadas o armónicas
resultantes de sus procesos internos. En la salida de cualquier trasmisor deberá
disponerse siempre de un filtro pasabajos que impida la emisión de frecuencias armónicas. Puesto que la producción de armónicas
es prácticamente
inevitable en los amplificadores (aún en los correctamente diseñados), la
instalación de estos filtros es imperativa en la mayoría de ellos.
También debe existir algún filtrado que evitar que el equipo introduzca radiofrecuencia en la
línea de energía domiciliaria. Estos "filtros de línea" son
normales en casi todos los equipos modernos. Para su correcta operación y por
seguridad suelen precisar de una buena toma de tierra eléctrica y de radiofrecuencia.
Dispositivos electrónicos supresores/paliadores
Existen ingeniosos dispositivos electrónicos destinados a suprimir o al menos paliar las interferencias, tales como el popular "noise blanker" que elimina bastante efectivamente el ruido de ignición de los automotores u otros basados en tomar una muestra de las señal interferente (generalmente con otra antena) y utilizarla para cancelar la interferencia en el receptor Actualmente circuitos basados en técnicas digitales (DSP - Digital Signal Processor) hace un gran trabajo en este sentido
Sintonizador de antena, acoplador, transmatch o ATU (Antenna Tunner Unit)
Con estos nombres designamos hoy al popular Transmatch
(de Transmitter Matching - Adaptación/adaptador del trasmisor) (sintonizador
de antena no es un nombre adecuado pero se continúa empleando por
tradición).
Es un dispositivo compuesto fundamentalmente por inductancias
y capacidades variables en ingeniosas configuraciones, que le permiten realizar las transformaciones
necesarias para convertir la impedancia de una antena o carga al valor nominal requerido por el trasmisor (normalmente 50
ohms).
Pueden ser manuales o automáticos y los equipos más modernos de mayor precio pueden incluir uno automático en su gabinete
principal.
Todos introducen alguna pérdida en el proceso, normalmente baja pero usualmente mayor
cuanto más diferentes sean las impedancias a
adaptar, por ello si puede operar con un buen sistema de antena que solo
precise una pequeña compensación probablemente obtendrá mejor rendimiento de
ellos.
Exigir demasiado a un acoplador puede arruinar las bajísimas pérdidas típicas de
una línea abierta, por ejemplo: con un dipolo de media onda para 80 m alimentado al centro operado en 40 m
mediante una bajada que tenga una longitud de media onda en 40 m encontraremos que la altísima impedancia que presenta el dipolo de 80 operado en 40 se repita en el
punto de alimentación de la línea. Esto hará que una parte importante de la potencia se desperdicie en calor porque somete al acoplador a condiciones extremas.
Si en cambio la longitud de la línea fuera de un cuarto de onda a esa frecuencia
la situación cambiaría radicalmente
Algunos sintonizadores se comportan como red pasabajos y otros como pasaaltos,
los primeros pueden otorgar alguna supresión adicional de armónicos pero los
segundos no (en esta categoría están los tipo "T" con capacitores en serie y bobina en
derivación)..
Diferente sintonizadores tienen distintas restricciones en su rango de
adaptación, algunos son mejores para adaptar impedancias elevadas, otros
impedancias bajas. No es extraño que un sintonizador no pueda acoplar algunas impedancias que
caen fuera de sus posibilidades. A menudo variando la longitud de la línea de trasmisión o la longitud de la antena si
por ejemplo
utiliza para ella un alambre de longitud arbitraria, logrará que su impedancia caiga en el rango de ajuste
del dispositivo.
Blindaje o apantallamiento de los equipos
Dentro de los trasmisores hay corrientes de radiofrecuencia propias de su
funcionamiento normal que no deben salir al exterior. El cableado o dispositivos
internos pueden comportarse como antenas produciendo interferencias en otros
sistemas. La única salida o entrada de radiofrecuencia de un equipo de radio
debería producirse por los terminales previstos para la antena (u otros
dedicados específicamente a este fin).
En las frecuencias inferiores donde la longitud de onda es muy superior al tamaño de los componentes
y conexiones la eficacia de estos como radiadores de energía (antenas) es pobre, pero a medida que la
frecuencia aumenta llega un punto que hasta un pequeño trozo de cable ya
constituye una importante
antena.
Para evitar radiaciones indeseadas el equipo electrónico debe estar contenido
en un gabinete metálico totalmente cerrado, evitando ranuras o intersticios importantes. Los
orificios de ventilación deberán ser pequeños en relación a la longitud de onda empleada y
preferentemente obstruidos para la RF con tela o malla metálica.
Lo mismo puede decirse de los equipos receptores, no solo contienen en su interior circuitos osciladores y amplificadores que pueden irradiar energía sino que, peor aún: pueden captar señales indeseadas a través de sus conductores internos estropeando sus mejores características. Imagine un circuito de entrada con capacidad para rechazar señales indeseadas de una intensidad millones de veces superior que la que se intenta recibir pero que resulta "puenteado" debido a que su cableado o conexionado interno se porta como una antena para esas señales no deseadas...
Con interferencias producidas por aparatos eléctricos capaces de perturbar la
recepción la primera medida es revisar cuidadosamente las posibles fuentes existentes en el
propio domicilio. Si puede operar a baterías, interrumpa totalmente la energía
en el hogar cada vez que se descubre una. Los propios aparatos eléctricos
por su cercanía tendrán más oportunidad de perturbar a su receptor. Con
este método rápidamente descubrirá si
proviene o no de su propio domicilio ayudando a su localización. Lo mismo si sus vecinos
le permiten realizar la misma prueba.
Si la interferencia no desaparece o no obtiene permiso, el segundo paso será tratar de ver si se
escucha en un receptor común de broadcasting de ondas medias cuya antena incorporada posee
propiedades directivas que pueden ayudar a localizar la fuente.
Manteniendo la tensión de línea verifique si al operar el equipo a baterías
desaparece la interferencia, en tal caso el ruido puede estar ingresando al
sistema por la línea de alimentación y un filtro o choke podrá resolver el
problema, aún así es casi seguro que ese ruido llegue a alcanzar
la antena y será mejor tratar de eliminarlo en su misma fuente.
Montaje de antenas
Hace no muchos años montar la antena de radio no solamente era una tarea más o menos sencilla y
placentera realizada con la ayuda de colegas -siempre dispuestos a dar una mano-
y el apoyo del barrio que veía con simpatía y aprobación esa especie de héroes
anónimos del éter que eran los radioaficionados, capaces de localizar un raro
remedio dando la vuelta al mundo para
hallarlo, como proveer de comunicaciones de emergencia durante catástrofes que afectaban
seriamente a sistemas de comunicaciones relativamente precarios, como la telefonía y telegrafía
alámbrica.
Las cosas cambiaron, al menos un poco. El radioaficionado dejó de ser aquel legendario Quijote del
aire a los ojos de un público que dispone de elaboradísimos e "infalibles" sistemas de comunicación
que van desde un teléfono celular hasta un enlace permanente con el universo vía
Internet...
Un radioaficionado hoy difícilmente sea visualizado como una suerte de ángel
guardián del barrio, más probable es que sea asociado a una especie de monstruo de Frankenstein
capaz de violar con sus ondas a los
nuevos y celosos dioses domésticos, comenzando por el jefe de todos ellos: El televisor...
Cuando no producir toda clase de tumores y caída del cabello debida a las
"radiaciones".
Si a eso se suma que hoy en día las personas tienden a conocerse ya no jugando al carnaval o festejando la Navidad en la calle, sino en ubicuos salones de "chat" virtuales al tiempo que el universo parece haber entrado en su fase de Big Crunch a juzgar por el mezquino espacio que va quedando en las densas ciudades, instalar la antena es una faena que desalentaría al mismísimo Indiana Jones.
Quienes viven en departamentos padecerán de restricciones cuando no de prohibiciones
contractuales o reglamentos de consorcio que intentarán impedirle colgar esos horribles alambres en la terraza del edificio
(si usted vive en mi país, Argentina, recuerde que las leyes lo amparan -por
ahora- en ese sentido).
Si habita alguna zona residencial suburbana podría hallar también restricciones municipales del
mismo tipo, es muy común en países del primer mundo donde casi todo está prohibido (desde poseer un
loro hasta montar la antena direccional) que privilegiarán una pestilente
chimenea humeante antes que una inofensiva antena. Si se tiene la suerte de habitar en algún exótico país
sudamericano o en regiones igualmente salvajes es posible que el vecindario no haga demasiado caso
de los alambres, porque como se puede ver en cualquier serie norteamericana los latinos adoran la desprolijidad, especialmente si es colorida (pero
no se confíe porque allí también llega la TV). Lo que debe tenerse en cuenta es que hay buenas posibilidades de hallar un
par de puntos elevados donde colgar el primer dipolo aunque no sea tan
prolijamente como en las páginas del handbook. El dipolo es como una bandera, si
consigue
hacerlo ondear algunos días su parcela será territorio liberado y las posibilidades de ampliar la
instalación serán alentadoras...
El montaje de las antenas puede ser una tarea sencilla y elemental o una aventura peligrosa
dependiendo del tipo de antena, lugar de emplazamiento y precauciones que se tomen.
Cuando las antenas son livianas, cortas, simples y montadas a baja altura en general la
tarea será fácil y segura pero aún en estos casos no hay que descuidarse. En un simple montaje
sobre una terraza o tejado hay oportunidades para lastimarse, caer o tocar
accidentalmente cables de energía eléctrica. Nu trabaje solo y trate que alguien esté
supervisando su trabajo, un familiar o amigo que a menudo podrá ver cosas que
usted no abstraído en la tarea
No suba o trabaje sin dispositivos de sujeción que impidan caídas, use ropa resistente y calzado de
suela aislante y antideslizante.
Esté atento a los cables del tendido eléctrico y estime bien que las distancias a
ellos sean suficientes para dar margen de seguridad a los movimientos, suyos o
de los
materiales que pudieran rozar o engancharse con él. Si hay riesgo mejor será
realizar una desconexión provisoria por un idóneo en la materia.
Evite que las antenas estén montadas de manera tal que si cayeran pudieran hacerlo sobre cables de energía eléctrica o lugares transitados por personas. Por más segura que parezca una instalación siempre hay alguna probabilidad de errores, fallas de material o fatiga de los mismos. El paso del tiempo es enemigo en este aspecto.
El montaje de torres, si bien está al alcance del aficionado, es preferible que lo realicen
profesionales. Requiere de conocimiento, experiencia y de entrenamiento físico adecuado. El
entrenamiento y la salud física normales no bastan, pues la tensión e incomodidad que produce
trabajar en las alturas, agota rápidamente las energías de las personas que no están acostumbradas.
No encontrará fácilmente instaladores familiarizados con la colocación antenas direccionales para
HF, tales como Quads o Yagis; la mayoría instala habitualmente antenas de VHF o UHF. En estas
situaciones conviene consultar con los colegas para encontrar personal idóneo.
Los mástiles de caño que alcanzan los seis metros de altura, comienzan a tornarse incontrolables al intentar llevarlos a la vertical sin el concurso de puntos elevados que ayuden, mediante cuerdas a elevarlos con seguridad. No permita que haya curiosos o niños desprotegidos mientras trabaja con ellos, planifique bien las operaciones.
Tratándose de alambres largos como los que resultan de un dipolo simple para 80 metros el mayor peligro está en el tendido eléctrico. Trate de usar cable aislado con protección para la luz ultravioleta para la antena (el cable de tendido eléctrico para exteriores es adecuado), no solo se evita la oxidación del mismo, sino que si llegara a cortarse y caer el riesgo es menor. Tenga presente que una antena operada a la máxima potencia legal y aún menores, puede producir quemaduras severas si llegan a tocar la piel. Tenga mucho cuidado si las personas transitan en las cercanías. Jamás permita que una antena esté accesible a los niños o puedan ser tocadas accidentalmente. Cuando instale antenas de alambres trate en lo posible de colocar roldanas que permitan bajarlas para inspección o ajustes. Cuestan muy poco y facilitan mucho las tareas.
Para sostener en ochenta metros un dipolo de media onda hacen falta dos
puntos
separados unos cuarenta metros, si lo están más no importa porque la distancia
sobrante se cubre con
prolongaciones que no forman parte de la antena, pero si es algo menor no importa
demasiado tampoco porque pueden dejarse
caer las puntas o plegarse en alguna otra dirección formando una "U" o una "Z". Lo importante es ganar toda la altura
posible y alejarla cuanto se pueda de paredes, vegetación, otros cables, etc
Los cables de
los servicios públicos suelen tener una dirección paralela a la línea de la
acera o calle, si puede montar su antena perpendicular a ellos habrá menor
chance de inconvenientes con esos servicios,
tanto para ellos como para posibles ruidos que se propaguen por sus cables, si además esa
dirección coincide.
El mismo dipolo puede ser un punto de sujeción (inclusive de botalón) para otras
antenas aisladas de él, de manera que su altura y firmeza pueden colaborar con
ese fin.
Dos dipolos para dos bandas diferentes que tengan el doble de frecuencia una de
otra pueden alimentarse con la misma bajada sin interacción si ellas se montan
perpendiculares (conseguir
que la conocida antena butterfly, mariposa o moño resuene en el centro de todas las bandas
en que opera es hechicería avanzada).
Torres
Las torres reticuladas de acero pretensado son económicas, fáciles de
instalar y seguras. Con
una torre de aproximadamente 18 m de altura pueden montarse todas las antenas de la estación: dipolos
independientes para cada banda, omnidireccionales y direccionales para VHF/UHF y
al menos una direccional
para HF.
La torre puede ser más baja o más alta pero cualquier altura entre 15 y 24 m
proporcionará una excelente estructura de soporte. Trate de adquirir una torre de generoso diámetro
en sus parantes (entre 15 y 18 mm es un valor adecuado) con caras de 25 a 27 cm.
Resultará mucho más cómoda si tiene peldaños horizontales para ascender y trabajar durante períodos no muy prolongados.
Si planea instalar una antena direccional de HF importante convendrá disponer de un accesorio anti-torque
o anti-torsión que
aporte resistencia adicional a los momentos de rotación que pueden producirse al estar
sometida la estructura cargada de antenas a vientos arrachados. Estos accesorios consisten de brazos
rígidos que sobresalen lateralmente de la torre sobre los cuales se fijan riendas
que
disminuyen la chance que la torre tienda a retorcerse sobre si misma, perder
resistencia y desplomarse..
Prefiera torres galvanizadas
"en caliente", vale decir que su recubrimiento de zinc se haga
por inmersión en el metal fundido, su
mayor costo se compensa largamente con su durabilidad. Instale bulones de acero
y asegúrese de que los mismos queden bien protegidos de la oxidación. Bulones de
acero inoxidable resistente son muy adecuados
en la mayoría de los casos.
Riostras
Las riostras o vientos son cables o alambres de acero (hoy se emplean exitosamente cables de
fibras sintéticas) que se encargan de mantener a la torre en posición vertical
al tiempo que
evitan que la misma torsione por los momentos de inercia a que está sometida. La torre presenta gran
resistencia a la compresión y a la flexión por su diseño, pero pierden rigidez rápidamente si por
falta de un arriostrado adecuado se les permite retorcerse sobre su eje. Es muy importante
que la tensión de las riendas sea suficiente para
impedirlo y hay que controlarla de tanto en tanto.
Conviene que sean de cable de acero galvanizado o acero inoxidable si el
presupuesto lo permite. El alambre de acero galvanizado empleado en alambrados
de campo es un buen material y de gran resistencia que puede emplearse en ocasiones aunque a veces tienen
soldaduras poco visibles que pueden cortarse. No olvide que si
su torre no se monta de acuerdo a las normas las compañías de seguros
-si usted contrató a una- no querrán pagar daños: solicite una inspección y
aprobación escrita a la instalación antes de pagar. Recuerde que en
caso de accidentes usted tiene responsabilidad civil y si la torre no se instala
de acuerdo a norma puede además hacerse de otras sanciones por negligencia.
Anclajes
Los puntos de anclaje de la torre son los lugares adonde se sujetan las riostras. Hay numerosas opciones de las que citaremos las más comunes:
Eligiendo su primer antena
La decisión de cuál antena utilizar para la estación tiene innumerables
variantes y posibilidades, lo principal es no dejar que ellas retrasen el
montaje de su primer
antena. Es preferible instalar una antena cualquiera que tenga alguna oportunidad de funcionar y
luego modificarla o agregar otra, a no tener ninguna antena...
Utilice siempre antena exterior para trasmisión, las antenas interiores son interesantes para hacer experiencias pero tienen poca eficiencia y seguramente provocarán trastornos en el
funcionamiento de los equipos electrónicos domésticos incluido su propio trasmisor....
Una antena que jamás lo defraudará en HF es la clásica antena de Hertz, alimentada al centro con bajada de cable coaxil, horizontal o en "V
invertida". Es fácil de construir, muy eficiente y se adapta fácil y naturalmente a los equipos estándar.
No presenta problemas, excepto
quizás su longitud en las bandas más bajas y se desempeña muy bien con coaxiles baratos en operación monobanda.
Si no tiene espacio para montarla totalmente extendida intente hacerlo plegándola en forma de Z o de U, tanto vertical como
horizontalmente. También puede intentar plegarla formando un cuadrado. El objetivo es instalar la longitud de alambre necesaria
para completar media onda sin recurrir a bobinas
de carga que compliquen el diseño o ajuste. Si es posible siempre confeccione un
choke balun, si no igualmente
funcionará bastante bien sin él.
Si es posible utilice antenas monobanda, son más fáciles de ajustar y difícilmente le traigan inconvenientes. Más adelante podrá experimentar distintas variantes de excelentes antenas multibanda. Varias antenas monobanda caseras serán casi siempre mejores y más baratas que una buena multibanda comercial.
En HF utilice dipolos confeccionados con cable de cobre, cualquiera que sea capaz de mantenerse colgado sin cortarse servirá. Puede ser desnudo o aislado. No utilice alambre de hierro ni acero inoxidable (marginalmente puede usar hierro bien galvanizado con zinc). Es admisible el acero (para evitar estiramientos o soportar cargas pesadas) si está cobreado (enchapado) con suficiente espesor para que la corriente de RF circule únicamente por el cobre (CopperClad).
La mayoría de las antenas se desempeñarán mejor si están alejadas de suelo. Todas funcionarán mejor si están despejadas y alejadas de otros objetos u antenas.
En las bandas bajas de HF, al principio, evite las antenas verticales hasta conocer bien los detalles de su funcionamiento y sus limitaciones (en relación con su ángulo de radiación en terrenos pobres, captación de ruido y por sobre todo la relación con su sistema de tierra). En 15 m o 10 m donde es fácil instalarlas alejadas del suelo antenas de un cuarto de onda con planos de tierra artificiales o de media o 5/8 de onda alimentadas en la base.
No instale antenas con bajada de línea abierta a menos que comprenda bien las implicaciones de su uso. Son muy buenas pero puede convenir dejarlas para cuando posea buenos conocimientos en líneas o "recetas seguras", de lo contrario pueden traerle más dificultades de las que imagina.
Tampoco conviene tentarse con las ofertas de pequeñas antenas multibanda comerciales. Los vendedores no estarán con usted a la hora de los ajustes... Pueden ser interesantes para el aficionado experimentado que comprende los procedimientos para realizar su sintonía.
En muchos países la banda para Novicios es 80 m donde hay más dificultades físicas para montar una antena eficiente. A menudo la mejor solución al problema del espacio ¡es dejar de ser Novicio...!
En VHF puede elegir casi cualquier antena, una simple antena de un cuarto de onda con plano de tierra que puede construirse por unas monedas constituye una opción difícil de superar, no se engañe por la publicidad comercial o la evidencia anecdótica de los colegas. En VHF lo que manda es la altura.. Puede comprar una económica "Slim Jim" o "Ringo", pero el cuartito de onda funcionará igual de bien si lo arma con los valores métricos sugeridos y no precisa ajustes ajustes.
La antena móvil
En HF
Hay muchos diseños de antenas móviles para HF, pero ciertos principios son comunes a todas. La mayoría serán antenas verticales. Cuando
estudiamos el rendimiento de las antenas dijimos que existe una estrecha relación entre la
Resistencia
de Radiación y la Resistencia de Pérdidas.
La antena móvil en HF tiene una limitación fundamental: su longitud... y
la resistencia de radiación está absolutamente ligada a esa longitud. Cuanto
más pequeña es la longitud física comparada con la longitud de onda de trabajo, menor
será la resistencia de radiación. Esto conspira contra el
rendimiento pues la resistencia de pérdidas no disminuye sino que se mantiene
más o menos constante, entonces más y más energía se desperdicia en esa
resistencia de pérdidas a medida que disminuimos la frecuencia porque la
longitud física está más o menos fijada por las condiciones que impone la
operación móvil..
Nuestros esfuerzos para obtener el máximo provecho de una antena móvil deben dirigirse
a aumentar la
resistencia de radiación y disminuir la resistencia de pérdidas...
Aumentando la resistencia de radiación...
Siendo corta respecto de la longitud que la haría autorresonante opone a la corriente una importante reactancia capacitiva, esta reactancia se cancela mediante otra inductiva en serie con el elemento irradiante, normalmente una barra o varilla conductora. A esta inductancia la llamamos "bobina de carga", puede instalarse cerca del extremos inferior, en el medio o cerca del extremo superior del mismo. La bobina de carga en la base (que puede estar en el interior del vehículo) ofrece menores complicaciones mecánicas y aerodinámicas y por razones que no explicaremos, la menor resistencia de radiación.
La bobina de carga en el centro aumenta algo la resistencia de radiación. Es
un compromiso eléctrico y mecánico muy utilizado, tanto en lo aerodinámico como
en lo referente a su momento de inercia que la hará oscilar bambolearse alrededor del punto de equilibrio
con el movimiento del vehículo.
La bobina de carga cerca del tope presenta los mayores problemas mecánicos y
aerodinámicos, pero a cambio ofrece mayor resistencia de radiación. La
diferencia (a igualdad de pérdidas externas), puede ser notable (1).
El empleo de una terminación capacitiva a tope (sombrero) colabora a aumentar la
resistencia de radiación. Las antenas con una inductancia realizada mediante un bobinado helicoidal distribuido a lo largo de
la varilla presenta mayores pérdidas que una con generosa bobina de
carga al centro o cerca del tope
Disminuyendo la resistencia de pérdidas...
Las pérdidas en una antena móvil están fijadas principalmente por la resistencia de pérdidas del plano de tierra. El plano de tierra en las bandas más bajas -como dijimos- no es el automóvil sino el terreno que está debajo de él (aunque la estructura metálica de un camión de transporte puede ser más significativa en las bandas más altas). La función de la carrocería y chasis del vehículo es sobre todo la de oficiar como placa de un capacitor que acopla el sistema a la tierra real. Siendo la resistencia de pérdidas que introduce el terreno una propiedad sobre la cual no tenemos control, lo máximo que podremos hacer es asegurarnos que las conexiones del trasmisor y antena al chasis o plataforma portante del vehículo sean buenas y que el conjunto tenga buena continuidad eléctrica.
El siguiente elemento sobre el cual podemos trabajar para disminuir las pérdidas es el Q de la bobina de carga. Esto se logra recurriendo a bobinas de generoso diámetro (tal vez unos 6 cm), con una relación longitud a diámetro de 1 o 2 con alambre también de buen diámetro (1, 5 a 3 mm), con sus espiras separadas entre si aproximadamente un diámetro y de ser posible autosoportadas evitando formas plásticas para sostén de las espiras (pueden utilizarse dos o tres tiras). Por supuesto consideramos un soporte o sección aislante interno a la bobina para vincular mecánicamente a sección superior e inferior del irradiante cuando se utiliza carga en la base o el centro). Todo ello es posible de realizar en la práctica y no conlleva mayores inconvenientes.
Finalmente, si todo está bien hecho la resistencia en el punto de alimentación de la antena será menor que 50
ohms. Esto implica que en resonancia la antena dará lugar a ondas estacionarias
en la linea. Exceptuando quizás en la banda de 10 m (para antenas de 2,5 m de
longitud) este valor será superior a 1,5, la ROE será mayor cuanto más baja sea la impedancia en el punto de alimentación
y teniendo
en cuenta que la resistencia de radiación tiende a ser muy baja en las frecuencia inferiores, un valor alto de ROE en
resonancia es buen signo, mientras que un valor bajo no.
En efecto, la ROE es mayor
cuanto menor sea la impedancia del punto de alimentación y en condiciones normales
esto sucederá cuando consigamos disminuir la resistencia
de pérdidas, por esa razón en general son sospechosas todas las antenas cortas que presentan por si mismas baja ROE en resonancia
en condiciones normales. También suele ser signo de pobre rendimiento que la
antena tenga "más ancho de banda de baja ROE que otras de similar longitud.
Puesto que la impedancia del punto de alimentación en resonancia es resistiva normalmente hay que transformarla a la impedancia de carga requerida por el trasmisor mediante un transformador de RF (Unun) o un transmatch, pero puede convenir o evitarse el transformador y el transmatch común recurriendo a una red adaptadora en "L" constituida por un inductor en serie con la antena y un capacitor en derivación a masa, que normalmente ofrecerá menores pérdidas que el transformador de ferrite.
Esta red en la práctica solo precia del capacitor porque el inductor puede sustituirse ajustando la longitud del látigo para que la antena quede sintonizada por debajo de su frecuencia de resonancia (que sea "larga") oponiendo cierta reactancia inductiva que actuará idénticamente a inductor necesario para la red adaptadora, quedando solamente conectar un capacitor fijo o trimmer de mica a masa para crear la red. Así, mediante un simple capacitor en la base (que hay que cambiar para cada banda) se consigue una adaptación prácticamente sin pérdidas.
En VHF
La antena de VHF/UHF móvil no presenta inconvenientes y en contraste con sus hermanas mayores de HF
pueden ser muy eficientes.
Hay distintos montajes y los situados a mayor altura
darán los mejores
resultados.
Una favorita suele montarse en la canaleta que en Argentina llamamos "gotera" a la altura del techo
(que hoy en día virtualmente desapareció). Este
montaje tiene la desventaja de su asimetría eléctrica en relación con la
estructura del vehículo haciendo que diagrama de radiación no sea omnidireccional.
Teniendo en cuenta el pronunciado fadding que sufren las señales por reflejos a medida que el vehículo se mueve
no parece un factor
tan importante. Si puede montar la antena en el centro del techo tendrá una radiación más uniforme.
Si consideramos que en un enlace típico de VHF duplicar la altura produce un aumento del radiohorizonte del 40 % y una "ganancia
de altura" de 6 dB se advierte que montar la antena sobre el baúl
o sobre el paragolpes (o paragolpes) no es
la mejor elección.
La antena más sencilla es la de cuarto de onda, es muy económica pues solamente
requiere un simple alambre rígido, usualmente de acero (preferentemente Copperclad
porque algunos aceros son malos conductores de la RF).
Casi todos los aficionados se inclinan por una antena de 5/8 alimentada en el extremo porque otorga alguna ganancia adicional debido
a su ángulo de radiación más aplastado.
Existen modelos comerciales bibanda o tribanda para quienes poseen equipos con estas prestaciones y colineales con
cierta ganancia.
El secreto de la antena móvil para VHF es sobre todo altura si puede montarla aún más elevada que el techo en un mástil
su estación se distinguirá.
Literatura consultada en este capítulo
Everitt, William L. "Communication Engineering". Mc.Grae-Hill 1937.
King Ronald, Mimno Harry, Wing Alexander,. "Transmission Lines Antennas and Wave Guides". Mc.Grae-Hill 1945.
Nikolsky, V. "Electrodinámica y propagación de ondas de radio". Editorial MIR. Moscú, 1978..
Rauch, Charles Jr. (W 8JI), "Radiation and fields". WWW.
Resnick, Robert, Halliday David , "Fisica" (parte II). Compañía Editorial Continental, S.A. 1972.
Sears, Francis. Zemansky, Mark. "Física". Editorial. Aguilar. 1970.
Sears, Francis. "Fundamentos de Física III - Optica". Editorial Aguilar. 1963.
"Antenna Book".. ARRL.Press. 2001
Referencias
(1) Byron W, "Short vertical antennas for low bands", Ham Radio. Mayo 1983. pag 36 - 40
Copyright de los dibujos:
David Knight (G3YNH)
Radio Handbook William Orr
Field Antenna Handbook UD Marine Corps USA